
Baba de caracol, sales del Mar Muerto… Los componentes de los productos de cosmética facial y corporal de última generación se parecen cada vez más a aquéllos que las brujas y los brujos de los cuentos vertían en sus marmitas para hacer sus pociones. Y el último descubrimiento en rejuvenecimiento facial va por el mismo camino: se trata nada menos que del veneno de víbora.
No deja de ser paradójico que algo tan dañino y, en ocasiones, incluso mortal, pueda servir para rejuvenecer el rostro; pero al parecer, es cierto, y cada vez hay más clínicas y establecimientos de estética que lo utilizan.
El veneno de víbora es la base de compuestos no inyectables (y por lo tanto, superficiales) para el rejuvenecimiento de la piel del rostro. Al parecer, tiene un efecto similar al del célebre botox, pero su ventaja es que es sólo de uso tópico. Este efecto es el de un bloqueo neuromuscular, y el veneno tiene este poder gracias a una proteína específica que se encuentra entre sus componentes.
Los resultados prometen verdaderos “milagros”: alisa la piel, reduce las arrugas, corrige el doble mentón… Una vez más me permito aportar la parte escéptica, y es que todavía habrá que ver los resultados con el paso del tiempo. De todas maneras, es indudable que en unas décadas, los cuidades faciales (además de la buena alimentación y las condiciones de vida mejoradas) han hecho que las mujeres envejezcan mucho más despacio y mejor. A principios de siglo, la piel de una mujer de 30 años era como la de una de 50 de hoy día…
La doctora Gutiérrez Castellanos explica en la publicación Prevenir cómo se aplica el tratamiento a base de veneno de víbora. Según sus declaraciones, hay que extender una mascarilla sobre ojos y boca durante diez minutos, una vez al mes; los alginatos que hay en su composición tienen un interesante efecto hidratante y descongestivo.
Fuente / Revista Prevenir.
Imagen / Palindrome6996.

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