
A todas las mujeres que hemos estado embarazadas o a las que quieren estarlo, una de las primeras advertencias que les hacen los médicos, las revistas de salud, las páginas web e incluso el barrendero que pasa por delante del portal es que tengamos mucho cuidado con la toxoplasmosis. Esta enfermedad es realmente un riesgo para el feto si se contrae estando embarazada, pero se puede prevenir de forma sencilla, y tampoco creas que tienes que expulsar de tu casa al pobre gato… Aunque, como prevención, tampoco le vendrían mal unas vacaciones.
La toxoplasmosis, en hombres y mujeres no embarazadas, no suele revestir ningún riesgo importante para la salud y los médicos no acostumbran a poner en tratamiento a quienes la padecen; los problemas son para el feto durante el embarazo, más que para la madre.
La enfermedad está causada por un parásito unicelular llamado Toxoplasma gondii, de distribución mundial. Las vías de contagio son fundamentalmente orales: por ejemplo, para las que tengáis gatos, la vía orofecal (boca – heces). Para evitarla, nunca manipules la bandeja de tu gato ni los lugares de tu casa donde haya tierra (las macetas), si estás embarazada. Bastará para prevenir el contagio.
Tampoco hay que llevarse las manos a la boca después de tocar carne cruda o poco hecha, sobre todo de cerdo y de cordero. También es posible (aunque rarísimo) contagiarse a través de transfusiones de sangre o bebiendo agua contaminada con el bacilo; en este último caso, para prevenirlo, basta con ingerir agua mineral.
Más información: Altarriba.org.
Imagen:GilbertoFilho.




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