
En este blog hemos hablado ya el alguna ocasión sobre los peligros que tiene ir a por setas sin saber bien distinguir las comestibles de las tóxicas. Pero en este caso no vamos a tratar ese tema, sino el de las setas que pueden adquirirse en los establecimientos y supermercado, y que vienen envasadas y comercializadas por las distribuidoras y productoras.
Aunque en España hay cientos de variedades de setas, en los comercios corrientes (no hablamos ya de los mercados de temporada) encontraremos unas ocho variedades, como media. La primera es el humilde champiñón de cultivo, disponible todo el año a un precio estupendo, y que, además, está delicioso.
Aparte del champiñón, otra seta habitual en el otoño es el níscalo, una variedad anaranjada con manchitas verdes que crece en los pinares. En Catalunya se conocen como rovellons, y es estupenda para consumir asada o en guisos con patatas y carne.
Las setas de cardo son de la variedad pleurotus, al igual que la seta de cultivo, pero su sabor es más agreste e intenso. A la plancha están buenísimas, y también en revueltos o al ajillo. En cuanto a los rebozuelos, son setas de intenso color anaranjado o amarillo, de las más apreciadas por todo el mundo. Pruébalas con pescados y carnes.
El champiñón Portobello y las setas shiitake son variedades foráneas, importadas a nuestro país, y cuyo sabor es fuerte y distinto. Los revueltos de estas setas son aromáticos y muy intensos.
Las setas son estupendas para cualquier dieta, porque su contenido en grasas es prácticamente nulo. Contienen muchísima agua, y son un estupendo sustituto de la carne por su tetura y su sabor. Aprovecha todas las que te ofrecen los comercios para disfrutarlas durante el otoño, pero también durante el resto del año.
Imagen: randomduck.




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