
En estas épocas tan frías, cuando el invierno acecha y media España se halla en alerta por bajas temperaturas, no pocas personas comienzan a temer la aparición de los tan engorrosos sabañones, que tan bien conocen, por ejemplo, los trabajadores del campo o cualquiera que deba pasar largas jornadas laborales a la intemperie.
Los sabañones suelen afectar a los pies y las manos, aunque también hay personas que los sufren en las orejas. Para curarlos casi tan rápido como aparecían, nuestras abuelas conocían diversos remedios caseros, infalibles, y que seguro que este inviernos nos serán de mucha utilidad.

Uno de los métodos que utilizaba mi abuela para calmar los sabañones era friccionarlos con pimienta de cayena, lo que restablecía casi de forma inmediata la circulación de la sangre y eso hacía que el dolor se aliviara casi por completo. Eso sí, este remedio sólo debe aplicarse en caso de que la piel no presente ningún tipo de herida, pues si no, podemos ver las estrellas.
En caso de tener heridas, el remedio pasaba por curar los sabañones con el agua resultante de cocer un apio. El método pasa por lavados en dicha agua dos veces al día. En poco tiempo veremos cómo los sabañones desaparecen sin dejar rastro. Otro remedio fulminante consiste en amasar gachas templadas hechas con agua y harina de avena.
Imagen: Elnaveghable; 123RF




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