
Cuando comienzan a salirle los dientes de lecho, un bebé pasa la que puede considerarse como la primera mala época de su vida, ya que resulta muy doloroso. Para transmitirnos su sufrimiento, el bebé llora, y nos desquicia con su llanto continuo. Además, las madres suelen afrontar muy mal este momento, ya que se sienten impotentes por no poder ayudar a su bebé.
Dado que es una etapa que todo ser humano debe pasar, irremediablemente, lo mejor es hacer que el bebé la pase lo mejor posible. Nuestras abuelas tenían algún que otro truco para aliviarles el dolor a los bebés que soportaban la crecida de sus dientecitos de leche.

Me contaba mi madre que mi abuela, para aliviarme el dolor cuando me estaban saliendo los dientes de leche, preparaba una pasta de polvo de olmo rojo y agua de manzanilla y me la aplicaba sobre las encías. Yo de esto no me acuerdo, claro, pero por lo visto me calmaba totalmente.
La pasta se hacía preparando una infusión con una cucharadita de manzanilla en agua hirviendo filtrada tras diez minutos de reposo, a la que se le añadían dos cucharaditas de polvo de olmo rojo hasta lograr una pasta. Luego debe extenderse, con las manos muy limpias, por las encías del bebé, friccionando poco a poco con el dedo.
Otro remedio complementario que usaba mi abuela era añadirme en el biberón una infusión de toronjil o verbena. Esto hacía posible que me calmara y durmiera mucho mejor en la época de salida de los dientes de leche.
Imagen: Videofutura; Jouetrogerfree




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