
La gastritis es una patología que consiste en la inflamación de la mucosa del estómago. Aunque no reviste mucha gravedad, es terriblemente molesta, sobre todo para aquellas personas que la sufren de manera crónica, debido a la alimentación. Prevenirla y atajarla es algo que podemos hacer si tenemos en cuenta una serie de consejos prácticos para alimentarnos de la forma adecuada.
Dentro de estos consejos, hay dos listas de alimentos que podemos y no podemos ingerir. A continuación os indico cuáles son, para que, si tenéis este incómodo problema, os organicéis una dieta adecuada a vuestra condición.
Estos sí:
Frutas frescas maduras que no sean ácidas, batidas, asadas, en compota o en puré.
Verduras y hortalizas (¡ojo! Que no produzcan gases…)
Aceite de oliva y de semillas.
Mantequilla y margarinas vegetales, con moderación.
Mayonesa ligera.
Carnes poco grasas, pescados, aves y fiambres magros (jamón serrano y de York).
Cremas de legumbres, patatas cocidas o asadas, y cereales.
La leche y los derivados lácteos, mejor desnatados.
Y ahora, los que no:
Carnes grasas y fibrosas; embutidos, vísceras y salazones.
Pan recién hecho y galletas rellenas o bañadas.
Fruta no madura, cruda; ácida, en almíbar o deshidratada.
Café, té, chocolate…
Nata, mantecas, caldos concentrados industriales, repostería, frutos secos, picantes y helados.
Leche condensada o entera, quesos grasos y lácteos enriquecidos con nata.
Imagen: Karimian.
