
Hablábamos el otro día de los riesgos que implican las dietas ricas en proteínas y pobres en hidratos de carbono. Hoy queremos atender a aquellos regímenes que se basan en dietas ricas en grasa y colesterol, una de las formas más peligrosas y extendidas en el tratamiento de la obesidad.
Las dietas ricas en colesterol se basan en una reducción en la ingesta de hidratos de carbono, y su sustitución por grasas. Algunos de los modelos dietéticos pueden proporcionar hasta 1.500 mg de colesterol al día, además de grasa saturada, algo que no tienen en cuenta quienes recomiendan este tipo de alimentación.
Es necesario conocer que cuando aumentan los niveles de colesterol y de triglicéridos en sangre, aumenta a su vez el riesgo de enfermedad cardiovascular. Debido a su desequilibrio nutricional, estas dietas provocan una disminución de las reservas de glucógeno y del agua ligada a él, lo que provoca una pérdida de peso rápida que se recupera al mismo ritmo cuando se vuelven a ingerir alimentos ricos en hidratos de carbono, de modo que no sirven de nada.
Ejemplos de este tipo de dietas peligrosas son la de Pemmington, la revolución dietética del Dr. Atkins, combinaciones alimentarias del Dr. Shelton, dieta disociada de Montignac, dieta Scardale, dieta Mayo, dieta Messini o cualquier modalidad de dieta hiperproteica.
Imagen: Monografias
Vía: Pandeblog




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