Cómo mantener los dientes blancos sin riesgo

14 Dic 2009 · Por Elena en: Productos salud · ¡Comenta!

DIENTES BLANCOS Cómo mantener los dientes blancos sin riesgo

Juro que conozco una persona que en varias ocasiones, y con la finalidad de blanquear sus dientes, recurrió a la lejía. Sí, lo sé, yo también quedé boquiabierta cuando me lo contó y no recuerdo de qué modo se lo aplicaba o cuál me contó que fue el resultado, pero poco nos importa, porque no creo que haya nadie capaz de atreverse a seguir sus pasos y darle un lingotazo a la botella de lejía. Es más, desde aquí lo desaconsejamos rotundamente.

Salvajadas de este tipo son comunes cuando la persona cree necesitar con urgencia un blanqueamiento dental. No tóxica, pero sí perjudicial, es la más popularizada fórmula de lavar los dientes con bicarbonato sódico, ya que se trata de un compuesto altamente abrasivo con el esmalte.

La decoloración dental puede ser producto de diversos factores, por lo que ni qué decir tienen que hay que insistir en la importancia de la prevención. El café, el té, el tabaco o el vino, son agentes externos que hacen que nuestra sonrisa se llene de manchas. En este punto cabe decir que las pastas de dientes no blanquean, pero sí evitan que los dientes se oscurezcan. Algunos materiales dentales, como ortodoncias, también pueden provocar un oscurecimiento de los dientes. Y, por supuesto, la edad y el paso del tiempo.

Varios de los remedios caseros que se han demostrado en cierto modo eficaces para eliminar algunos tipos de manchas dentales pasan por hacer buches dos veces al día con infusiones de raíces como el malvavisco, el regaliz, o el rábano picante, o hierbas como el romero, frotar los dientes con hojas frescas de salvia o masticar aloe vera, comer fresas y manzanas o frotarlos con la parte blanca de un limón.

También hay quien, para blanquear sus dientes, los frota de vez en cuando con un algodón impregnado de agua oxigenada. Y en cuanto al bicarbonato… es útil, pero nada de arañar nuestra dentadura con él. El modo de empleo será mediante enjuagues, dos veces por semana, de una mezcla a partes iguales de bicarbonato sódico, agua oxigenada y aceite de oliva, que además equilibrará nuestro pH salival evitando la acumulación de placa bacteriana en los dientes.

Imagen: Dentalblogs
Vía: Editum

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