
El pasado día dieciocho de noviembre se celebró el Día Europeo para el Uso Prudente de los Antibióticos. Esta jornada es la excusa perfecta para reflexionar sobre el uso y abuso que se les da a estos medicamentos en nuestra sociedad, concretamente en nuestro país. En España tenemos una arraigada costumbre de automedicarnos, algo que cualquier especialista nos dirá que es un error garrafal. De hecho, la sociedad española es uno de los países con mayor tasa de automedicación en todo el mundo.
Los antibióticos no se quedan fuera de esta ingesta descontrolada de medicamentos. Sobre este tema opinó el doctor Fernando Baquero, del Hospital madrileño de La Paz, diciendo que en muchas ocasiones, los riesgos que conlleva prescribir un antibiótico a un paciente son mayores que los que supone el no hacerlo.
Según el mismo experto, las razones por las que en nuestro país consumimos antibióticos de manera habitual y sin receta son varias: son baratos y se venden sin receta, todos queremos quitarnos las gripes y los catarros de encima lo antes posible, y además opinamos que el hecho de tomar un antibiotico evitará otros riesgos más importantes en el futuro.
El mayor problema de esta situación es que, con el tiempo, los antibióticos tienden a perder su eficacia a medida que las bacterias desarrollan resistencia a su acción. Esto es algo muy grave, porque puede ocurrir que en el futuro no seamos capaces de desarrollar nuevos medicamentos con efectos curativos.
Para evitar que esto termine siendo un problema de escala mundial (y un peligro ecológico y evolutivo), lo único que podemos hacer es olvidarnos de la automedicación y acudir siempre al médico para que nos recete lo que realmente sea necesario para nuestras afecciones. Estaremos haciendo lo más indicado.
Imagen: Rbrwrr.




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